Hay veces que el cielo se engalana de ardiente fuego...
y te olvidas hasta del temor a quemarte.
Sencillamente saboreas ese banquete para los sentidos.

Un lugar dónde la poesía cedió su manto a la imagen para perpetuar con su simbiosis grandes recitales del ALMA
(Árbol que protagoniza los días en Javier-Navarra)
